Londres es y ha sido siempre la cuna del escaparatismo. Las empresas que allí compiten tienen muy presente la importancia del marketing directo y llamativo. ¿Qué mejor que vender sus productos y servicios a través de un cristal transparente? Dejando ver todo el potencia que tienen preparado para los clientes.

Esta preciosa ciudad enamora a cada paso, sin dejar indiferente a nadie y mucho menos a los amantes del marketing e interioristas. Todo está dispuesto para que el cliente se enamore y en definitiva, acabe comprando. Londres es así, una ciudad hecha a medida para los compradores compulsivos. Y también el sueño de cualquier escaparatista.

El Centro Comercial Selfridges & Co te deja sin palabras, te impone el simple hecho de visualizar sus escaparates. Arriesgados, poco convencionales pero que consiguen que todos los transeúntes detengan su recorrido para admirar aquellas obras de arte. ¿Qué les diferencia del resto? La exclusividad y originalidad de sus escaparates. La sencillez y a la vez el impacto que produce. Es en definitiva, el espejo donde las medianas y pequeñas empresas deberían mirarse. Su filosofía: “menos es más”

 

Londres siempre tiene algo más que contarte, algo más que enseñarte. Es una ciudad llena de sabiduría, repleta de emociones que intrigan y además enamoran hasta las trancas a cada visitante. No sabes qué te deparará la próxima calle pero tampoco quieres adelantarte para descubrirla, solo quieres fluir y disfrutar del momento. Ese es el marketing de Londres, disfruta paseando porque tengo tanto que ofrecerte… Ello ocurre cuando visitas China Town, un paraíso que descubres y te prendas de él. Hace un homenaje a la cultura china y a su gastronomía en uno de los barrios más visitados de Londres. Entras en él y ves todo tipo de elementos chinos,  haciéndote partícipe de un escenario único e irrepetible. Esto es marketing. Llamar la atención y conectar de una forma extraordinaria con el posible cliente.

Londres encandila a mayores y a niños, entrar a una tienda es descubrir un mundo totalmente diferente. ¿Cómo lo consiguen? Gracias a un escaparate que llama tu atención, a un interiorismo que enamora y una decoración que consigue que compras. Todo tiene un objetivo: que compres. No importa el precio de los productos. Solo piensas: una vez que vengo a la tienda de M&M y, ¿no voy a comprar una bolsita de estas chuches tan buenas? ¡Claro que sí! Objetivo cumplido para dicha empresa.

 

 

Conclusión: Si no inviertes en marketing directo y además en escaparatismo, tu negocio está muerto.

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